Los perdidos y los vencidos son ganadores de su tiempo y de su propio corazón, son los vuelos conocidos entre la pequeña París alemana que se esconde entre sus transeúntes de mediocridad e hipocresía barata vendida en plena calle y a quemarropa, la independencia de los desconfiados y el absolutismos de los reyes de su casa.
¿Cómo es posible que seamos presos, siendo la libertad un derecho fundamental del ser humano? Estamos encarcelados entre cárceles de papel y de historias que muchos desearían olvidar, somos delincuentes de sentimientos y traficantes de un amor-odio que no sabemos de donde viene, estamos sometidos a ellos que tienen poder sobre el precio que tenemos que pagar para subsistir y realmente somos unos jodidos incomprendidos. Y estamos hartos de charlas a media mañana, ya que las que deseamos son las de a media noche, y eso de amanecer aturdidos y hasta un poco más locos, deshubicados y algo adormecidos. Necesitamos caffé en silencio antes que salga el sol para afrontar las miradas en un inglés absoluto y el l'imparfait, ese francés que te concede (a veces) un -iría. Resquicios de esperanza para un mundo cruel que ni si quiera te contesta cuando le preguntas, How are you?