martes, 25 de septiembre de 2012

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Triste es tristeza. Esa que está sostenida entre los versos de una tarde de domingo. Pero hoy es martes y yo sigo en mis trece, viviendo en un día impar y con su mala suerte como amuleto. Buscando en las miradas caricias bajo los dedos y una sonrisa de complicidad. Pero eso en estos tiempos no se encuentra a la primera de cambio. Ni a la segunda. Ni si quiera a la tercera. Y eso de darse por vencida es demasiado fácil. Como dijeron, ''la huida solo es otra forma de llamar al miedo'' y yo no dejo de dejarle llamadas perdidas. Perdiéndome a mi misma en no se dónde. Buscando no se qué. Para que venga a rescatarme el Don Nadie que no tiene cojones a aparecer. Ni aunque se le llame a gritos. Que no. Que no viene.
Y bajo el telón de la distancia me regalaron mis primeras notas. Y ahora sus cenizas recorrer otra ciudad que no es esta. Ni fuego ni hostias. No queda nada. Ni si quiera recuerdos. Hay tres renglones en blancos llenos de ausencia. Y es más en mis palabras tan bien la hay. No preguntes, porque no sabré contestar.
La voces del pasado están pegando gritos. ''Futuro'', dicen. Como entre otras. Y levanto la mirada y el cielo está gris. Así, ¿cómo? Ahora soy yo la que pregunta, sin esperar tener nada cambio. Como otras muchas veces. Dejándose llevar sin prestar atención al sentido que tiene o no. (Punto y aparte)

Sigamos. Y concédeme esta fantasía. Ven(te) pero ven.
O quédate. O manifiéstate. No sé. Haz algo.

Esto no es más que un secreto a voces. 

domingo, 23 de septiembre de 2012

Bienvenido

Hace tiempo que echo de menos escribir a bolígrafo sobre un folio en blanco, sentir como la tinta impregna el papel poco a poco marcándolo para siempre. Pero ese vacío blanco tan inmenso me hace pensar demasiado y las ideas se acumulan y no sale nada bueno de ello. 
Es otoño. Y domingo. El primero. Sería raro no escribir hoy. Lluvia. Viento. Y mil millones de ideas condenadas entre las líneas de control dispuestas a disparar a la mínima de cambio. Aun no hace frío, pero todos temblamos.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

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Poca personas comprenden realmente lo que significa escribir. Aunque supongo que no para todos es lo mismo... Para mi, es una forma de escape, de aflojar la cuerda que ahoga cada día más. De seguir los días sin ser tristes y dejar un poquito de mi existencia escrita. Pensamientos. Ideas irrevocablemente absurdas y todo ese rollo de los imposibles. Siempre han dicho que por qué no escribir algo más extenso... Algo que pudiese publicarse en tinta y papel. Pero no, la inspiración no viene sola y desde luego esto es como los buenos vinos, necesitan tiempo. Tiempo de maduración, quizás. No pido más que tiempo, el que corre en mi contra, con el tic-tac golpeando los oídos hasta dejarnos sordos. Tiempo de encontrar a alguien que quiera escribir conmigo, no escribir en ese sentido... Pero que de inspiración a las palabras, o mejor que eso, que les de sentido.
Esto no son más que unas cuantas líneas amontonadas, unas cuantas palabras que no siguen un curso fijo, algo que ni siquiera se puede entender.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Adelante

Antes todo sonaba bien, hasta que llegó la tormenta y nos volvió inconformistas. Supongo que siempre hablamos de lo mismo y de los mismos porque estamos acostumbrados a ellos. No echamos las cuentas de las deudas que hemos dejado por el camino ni siquiera los caminos a medias. Ni las medias rotas por las heridas. Aun las más profundas nos reclaman.
Y ahora estamos aquí, con miles caminos llenos de huellas y uno que tenemos que hacer nosotros... Ahora si, sin excusas. Olvidándonos de todo y volviendo a ser nosotros. Sin ser los mismos, con más años en la espalda y más promesas olvidadas. En el fondo. Del cajón guardamos las derrotas, en pequeñas cajitas, como un recuerdo. Doloroso, pero un recuerdo. Una lección y así seguimos creciendo. Mirando atrás solo para guiñarle un ojo al tiempo y saber que lo has vencido.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Hangover

Tú eres la resaca que te recuerda la noche anterior. La que el dolor de cabeza no te deja olvidar. El cigarro de después del quinto cubata. El de volverse loco. El de me da igual, solo quiero irme con él. El paquete de tabaco olvidado y que siempre recordamos. El deseo de las pestañas. El de las estrellas fugaces. La fuga. El volvemos a vernos un rato y encontrarnos muertos. De placer. En tu casa.
Los desvelos y sueños. De una noche de verano. Y también de invierno. Como una pesadilla. Los silencios completos. Y también los incompletos. El otro lado de la almohada.
Quitándote el sueño, cumpliendo los tuyos. Deseándote. Suerte. O deséame a secas. Solos tú y yo y este mar de coordenadas  que nos conducen a tu cama. El muerdo en los labios por las ganas. El guiño de ojos. Insinuándose. La sed. De ti.

lunes, 27 de agosto de 2012

Silence

Hace ya varias colillas que dejé de fumar y sigo sin imaginarme la vida después del último cigarro. Vacíos. Vacíos y silencios inquebrantables. Como a las tantas de la madrugada cuando solo nos oímos a nostros mismos. Y hablamos mejor de otros temas, sin compartirnos demasiado el uno al otro, sin abrir ni siquiera las piernas. Solo el roce que puede llegar a crear el cariño. No es por ti, y mucho menos por mi; es por el mundo que no ha dejado que nos encontremos. Y por suponer, espero que estés ahí fuera. Esperando con tu cigarro entre los labios y muerto de sed, porque vamos a bebernos hasta los bares más vacíos. Buscándonos de nuevo, pero ahora las ganas.
Después de tanto y tan poco,
sigues.
Seguimos ambos.
Esta es mi quinta cerveza y aun sigo cuerda, atándome a mis ideales mientras busco a un loco que desate estos nudos. Hablado de cervezas y ese ''sin ti'', como si alguna de las dos me gustasen. Como suponiendo que pudiera (re)inventarte, como si fuera fácil.
Hace tiempo que no inspiras y que la magia se ha marchado. Pura magia. Pura soledad. Hablando de más, y viviendo de menos. Delirando.


miércoles, 15 de agosto de 2012

Desde el futuro

Sé de sobra que no tengo la continuidad de los grandes escritores, pero me dejo llevar por la inspiración de los días impares, de esos que parecen un domingo frío por la tarde.  En esos días que nos gusta imaginar lo que podría pasar si te invito a subir y cambiar el mundo, cambiar por esos planes que planeamos juntos a ras del mar y que están llenos de un sentimentalismo absurdo, absurdamente nuestro. Y dudas, y tus grandes dudas entrégamelas que te las cambio por mis deudas en la cama.
Pero subes, y los ojalá se los llevan mis malas intenciones y tu sonrisa a quemarropa. Joder, te echaba de menos en este pasillo. A oscuras. Dando la nota a suspiros. Pared-yo-tú. Y viceversa. Subamos rápido antes de que salgan las estrellas, para comernos antes que lo hagan ellas. Dime cuándo y sobre todo hasta dónde vamos a llegar. Que te tengo ganas. Así sin filosofía de vida, sin un ''quiero dormir contigo'', a loco para la loca por ti.
Hablando de amor, sin amar. Pero soñando, vivimos. Y esperando(te) he madurado, por los daños de los que no saben ni quieren, no los años sin la ausencia de ese no sé quién.
Y te prometo, así por prometer, que si subes nos pasaremos los próximos 100 años ahí arriba. Aun, sin volverte a ver.